Por: Angel Antonio
Marcuello García
Jefe del Gabinete de
Psicología de la Escuela de Especialidades Antonio de Escaño (Ferrol-La Coruña)
1. LA AUTOESTIMA.
Las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, aquellas cualidades,
capacidades, modos de sentir o de pensar que nos atribuimos, conforman nuestra
“imagen personal” o “autoimagen”. La “autoestima” es la valoración que
hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que
hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos,
capaces o incapaces, nos gustamos o no. Esta autovaloración es muy importante,
dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial
personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se
sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de
enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida plantea.
Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen autolimitarse y
fracasar.
Las personas somos
complejas y muy difíciles de definir en pocas palabras. Como existen tantos
matices a tener en cuenta es importante no hacer generalizaciones a partir de
uno o dos aspectos. Ejemplos:
· Podemos ser muy
habladores con los amigos/as y ser callados/as en casa.
· Ser un mal jugador de
fútbol no indica que seamos un desastre en todos los deportes.
· Que no nos salga bien un
examen no significa que no sirvamos para los estudios.
2. ¿CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA?
·
El concepto de uno mismo va desarrollándose poco
a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado,
experiencias y sentimientos, que darán como resultado una sensación general de
valía e incapacidad. En la infancia descubrimos que somos niños o niñas, que
tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de nuestro cuerpo. También
descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos
aceptan y personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas
de aceptación y rechazo de los demás es cuando comenzamos a generar una idea
sobre lo que valemos y por lo que valemos o dejamos de valer. El niño gordito
desde pequeño puede ser de mayor un adulto feliz o un adulto infeliz, la dicha
final tiene mucho que ver con la actitud que demostraron los demás hacia su
exceso de peso desde la infancia.
·
Durante la adolescencia, una de las fases más
críticas en el desarrollo de la autoestima, el joven necesita forjarse una
identidad firme y conocer a fondo sus posibilidades como individuo; también
precisa apoyo social por parte de otros cuyos valores coincidan con los
propios, así como hacerse valioso para avanzar con confianza hacia el futuro.
Es la época en la que el muchacho pasa de la dependencia de las personas a las
que ama (la familia) a la independencia, a confiar en sus propios recursos. Si
durante la infancia ha desarrollado una fuerte autoestima, le será
relativamente fácil superar la crisis y alcanzar la madurez. Si se siente poco
valioso corre el peligro de buscar la seguridad que le falta por caminos
aparentemente fáciles y gratificantes, pero a la larga destructivos como la
drogadicción.
· La baja autoestima está
relacionada con una distorsión del pensamiento (forma inadecuada de pensar).
Las personas con baja autoestima tienen una visión muy distorsionada de lo que
sen realmente; al mismo tiempo, estas personas mantienen unas exigencias
extraordinariamente perfeccionistas sobre lo que deberían ser o lograr. La persona
con baja autoestima mantiene un diálogo consigo misma que incluye pensamientos
como:
o
Sobregeneralización: A partir de un
hecho aislado se crea una regla universal, general, para cualquier situación y
momento: He fracasado una vez (en algo concreto); !Siempre fracasaré! (se
interioriza como que fracasaré en todo).
o
Designación global: Se utilizan
términos peyorativos para describirse a uno mismo, en vez de describir el error
concretando el momento temporal en que sucedió: !Que torpe (soy)!.
o
Pensamiento polarizado: Pensamiento de
todo o nada. Se llevan las cosas a sus extremos. Se tienen categorías
absolutas. Es blanco o negro. Estás conmigo o contra mí. Lo hago bien o mal. No
se aceptan ni se saben dar valoraciones relativas. O es perfecto o no vale.
o
Autoacusación: Uno se encuentra
culpable de todo. Tengo yo la culpa, !Tendría que haberme dado cuenta!.
o
Personalización: Suponemos que todo
tiene que ver con nosotros y nos comparamos negativamente con todos los demás.
!Tiene mala cara, qué le habré hecho!.
o
Lectura del pensamiento: supones que no le
interesas a los demás, que no les gustas, crees que piensan mal de ti...sin
evidencia real de ello. Son suposiciones que se fundamentan en cosas peregrinas
y no comprobables.
o
Falacias de control: Sientes que tienes
una responsabilidad total con todo y con todos, o bien sientes que no tienes
control sobre nada, que se es una víctima desamparada.
o
Razonamiento emocional: Si lo siento así
es verdad. Nos sentimos solos , sin amigos y creemos que este sentimiento refleja
la realidad sin parar a contrastarlo con otros momentos y experiencias.
"Si es que soy un inútil de verdad"; porque "siente" que es
así realmente.
3. FORMAS DE MEJORAR LA AUTOESTIMA
La autoestima puede ser
cambiada y mejorada. Podemos hacer varias cosas para mejorar nuestra
autoestima:
1. Convierte lo negativo en positivo:
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Nunca pierdas las ganas de pensar en positivo, invierte todo lo que
parezca mal o que no tiene solución:
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Pensamientos negativos
"No hables"
"¡No puedo hacer nada!"
"No esperes demasiado"
"No soy suficientemente bueno"
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Pensamientos alternativos
"Tengo cosas importantes que decir"
"Tengo éxito cuando me lo propongo"
"Haré realidad mis sueños"
"¡Soy bueno!"
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2. No generalizar
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Como ya hemos dicho, no generalizar a partir de las experiencias
negativas que podamos tener en ciertos ámbitos de nuestra vida. Debemos
aceptar que podemos haber tenido fallos en ciertos aspectos; pero esto no
quiere decir que en general y en todos los aspectos de nuestra vida seamos
“desastrosos”.
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3. Centrarnos en lo positivo
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En conexión con lo anterior, debemos acostumbrarnos a observar las
características buenas que tenemos. Todos tenemos algo bueno de lo cual
podemos sentirnos orgullosos; debemos apreciarlo y tenerlo en cuenta cuando
nos evaluemos a nosotros mismos.
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4. Hacernos conscientes de los logros o éxitos
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Una forma de mejorar nuestra imagen relacionada con ese “observar lo
bueno” consiste en hacernos conscientes de los logros o éxitos que tuvimos en
el pasado e intentar tener nuevos éxitos en el futuro. Pida a los alumnos/as
que piensen en el mayor éxito que han tenido durante el pasado año. Dígales
que todos debemos reconocer en nosotros la capacidad de hacer cosas bien en
determinados ámbitos de nuestra vida y que debemos esforzarnos por lograr los
éxitos que deseamos para el futuro.
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5. No compararse
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Todas las personas somos diferentes; todos tenemos cualidades positivas y
negativas. Aunque nos veamos “peores” que otros en algunas cuestiones,
seguramente seremos “mejores” en otras; por tanto, no tiene sentido que nos
comparemos ni que, nos sintamos “inferiores” a otras personas.
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6. Confiar en nosotros mismos
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Confiar en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en nuestras
opiniones. Actuar siempre de acuerdo a lo que pensamos y sentimos, sin
preocuparse excesivamente por la aprobación de los demás.
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7. Aceptarnos a nosotros mismos
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Es fundamental que siempre nos aceptemos. Debemos aceptar que, con
nuestras cualidades y defectos, somos, ante todo, personas importantes y
valiosas.
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8. Esforzarnos para mejorar
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Una buena forma de mejorar la autoestima es tratar de superarnos en
aquellos aspectos de nosotros mismos con los que no estemos satisfechos,
cambiar esos aspectos que deseamos mejorar. Para ello es útil que
identifiquemos qué es lo que nos gustaría cambiar de nosotros mismos o qué
nos gustaría lograr, luego debemos establecer metas a conseguir y esforzarnos
por llevar a cabo esos cambios.
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Elaborar proyectos de superación personal
Una parte importante de
nuestra autoestima viene determinada por el balance entre nuestros éxitos y
fracasos. En concreto, lograr lo que deseamos y ver satisfechas nuestras
necesidades proporciona emociones positivas e incrementa la autoestima.
Se ha apuntado como una
forma de mejorar la autoestima el esforzarse para cambiar las cosas que no nos
gustan de nosotros mismos. Vamos a trabajar sobre un método que puede hacer más
fácil estos cambios. Este método está compuesto por cuatro pasos fundamentales:
Pasos para conseguir lo
que se desea.
1. Plantearse una meta
clara y concreta.
2. Establecer las tareas
que se deben realizar para lograrla.
3. Organizar las tareas en
el orden en que se deberían realizar.
4. Ponerlas en marcha y
evaluar los logros que se vayan consiguiendo.
Veamos brevemente cada
uno de estos pasos:
Primer paso: Plantearse una meta clara y concreta.
Una “meta” puede ser
cualquier cosa que se desee hacer o conseguir. Plantearse una meta de forma
clara y concreta ayuda a tener éxito porque nos ayuda a identificar lo que
quere¬mos conseguir.
La meta que nos
propongamos ha de reunir una serie de requisitos. Debe ser una meta:
· SINCERA, algo que
realmente queramos hacer o deseemos alcanzar.
· PERSONAL, no algo que
venga impuesto por alguien desde fuera.
· REALISTA, que veamos que
es posible conseguir en un plazo relativamente corto de tiempo (unas cuantas
semanas).
· DIVISIBLE, que podamos
determinar los pasos o cosas que hemos de hacer para conseguirla.
· MEDIBLE, que podamos
comprobar lo que hemos logrado y lo que nos falta para alcanzarla.
Ejemplos:
· Obtener una buena nota
en una asignatura
· Ser más popular
· Llevarse bien con los
hermanos
· Hacer deporte
· Ahorrar dinero
Segundo paso: Establecer las tareas que se deben realizar para lograrla.
Una vez que hayan
concretado la meta que desean alcanzar, pídales que piensen en lo que tendrían
que hacer para conseguirla. No todo se consigue en un día; para conseguir
mejorar en cualquier aspecto que te propongas has de hacer pequeños esfuerzos.
Póngales como ejemplo el
caso de los ciclistas que participan en la vuelta ciclista a España. La meta de
muchos de ellos es ganar la carrera. Pero para ello se tienen que superar a lo
largo de tres semanas distintas etapas (etapas de llano, etapas de montaña,
contrarreloj).
Tercer paso: Organizar las tareas en el orden en que habría que realizarlas.
Si se intenta llevar a
cabo todas las tareas al mismo tiempo, es muy probable que no se consiga nada.
Para lograr una meta es muy interesante que se ordenen las tareas que se deben
realizar y se establezca un plan de trabajo.
Una vez que tengan la
lista de las tareas que deben realizar pida que las ordenen. El orden se puede
establecer de forma lógica, según la secuencia temporal en las que se tengan
que realizar (para hacer una casa antes del tejado habrá que hacer los
cimientos) o, en el caso de que las tareas no necesiten una secuenciación
temporal, se puede empezar por las tareas más sencillas y que requieran menos
esfuerzo, dejando para el final las más difíciles o costosas.
Cuarto paso: Ponerlas en marcha y evaluar los logros que se vayan consiguiendo.
Una vez elaborado el
proyecto personal habría que comprometerse con él y ponerlo en práctica. Para
llegar a conseguirlo es importante ir evaluando los esfuerzos realizados. Esto
puede ser difícil hacerlo uno mismo, pero es relativamente sencillo si se pide
a un familiar o a un amigo que nos ayude a evaluar nuestros progresos.
BIBILIOGRAFIA:
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no logro ser asertivo?. DESCLE. 2001.
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· E. CABALLO, VICENTE.
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· GOLDSTEIN ARNOLD.
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· LUENGO MARTÍN, Mª
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· MARTHA DAVIS, MATTHEW
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· MARTHA DAVIS, MATTHEW
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· MATTHEW MCKAY, PATRICK
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· VALLÉS ARANDIGA A. Y
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